“Pajaritos en el campo”, por Silvia Mellado, coportavoz del Partido Verde EQUO Aragón

Hace unos días, se celebró en Huesca el I Congreso Agroalimentario de Aragón, allí se dejó espacio de sobras para hablar de las bondades del sector porcino de nuestra tierra. Sólo el Presidente de nuestra Comunidad, se acordó de las voces, cada vez más, que cuestionamos este modelo de desarrollo dedicándonos esta frase en su discurso: “lo de criticar al porcino es una sandez de elementos que viven en lo urbano y creen que el campo tiene que estar lleno de pajaritos”. Lamento que la persona que nos representa a todas, intente dividir y crear un enfrentamiento inexistente entre campo y ciudad. La nobleza es una seña de identidad de los y las aragonesas y creemos que la política debe estar a la altura de esta característica tan propia. No nos va a encontrar en estas guerras, ni en ridiculizaciones malintencionadas, ni tampoco en la utilización partidista de las personas que trabajan en el sector primario. Todas las mencionadas queremos lo mejor para Aragón. Nuestra voz pretende transformar un modelo de desarrollo que está hipotecando nuestra salud y nuestro futuro. Aportamos alternativas que se han demostrado eficaces para un desarrollo económico, social y ambiental más respetuoso. Ofrecemos de forma sincera la mano para trabajar por el bien común, es, además de necesario, urgente.

Nuestra voz pretende transformar un modelo de desarrollo que está hipotecando nuestra salud y nuestro futuro. Aportamos alternativas que se han demostrado eficaces para un desarrollo económico, social y ambiental más respetuoso

No todo son bondades en lo que al porcino se refiere y mirar hacia otro lado no hará que se solucionen los problemas que genera. Vaya por delante que en mi opinión en el campo debería haber más “pajaritos” que residuos (purín). Aragón tiene cerca de 8 millones de cerdos y un cerdo produce 15 veces más purín que carne. Por ello, el negocio para las integradoras de fuera de nuestra comunidad es redondo, se quedan la carne y nosotros los millones de litros de purín diarios. Cuando desde una integradora catalana, después de saturar de purín sus suelos y sus aguas, nos dicen que Aragón “está de moda” es simple y llanamente porque Aragón se queda los residuos y ellos las ganancias. En nuestra Comunidad se producen diariamente unos 45 millones de litros de purín y ese purín no desaparece cuando se entierra en los campos: ese purín nos lo comemos, nos lo bebemos y lo respiramos. Tenemos en nuestra comunidad más de 30 municipios sin agua potable por exceso de purines y fertilizantes y cientos de acuíferos contaminados. Por ello queremos poner de manifiesto algo obvio: el desarrollo de este sector no puede ser infinito porque ni caben infinitos cerdos ni podemos absorber infinitos millones de litros de purín. Hay que marcar límites a este modelo de desarrollo por responsabilidad.

Sobre la contribución del porcino al problema de la despoblación, también hay dudas. En los cuatro últimos años hemos aumentado el número de cerdos en más de 2 millones, sin embargo, hemos perdido más de 41.000 habitantes en nuestra Comunidad. Es decir, por mucho que se repita el mantra, el modelo de porcino que se implanta no sirve para asentar población en el medio rural. Por otro lado, este modelo de ganadería basado en el abuso de antibióticos no responde a la creciente demanda de productos sanos y de calidad que sería deseable para una marca de todas las y los aragoneses.

Para asentar población en el medio rural, mejorar las posibilidades de vida, generar empleos de calidad y por lo tanto asegurar un futuro, contamos en Aragón con muchos recursos, somos una Comunidad rica. Existen en Europa ejemplos en contextos muy parecidos al nuestro que han funcionado, basados en políticas pensadas en el medio y largo plazo, consensuadas con la población local. En esos contextos, junto a un sector primario, han priorizado la calidad sobre la cantidad, han potenciado la creación de empresas de economía social, han colocado en lugar preferente actividades de mayor capacidad de crecimiento, generación de riqueza y empleo sostenible, destacando el turismo, la industria cultural y las energías limpias.

Ya tenemos experiencia en este país de lo que supone poner “todos los huevos en la misma cesta” (léase ladrillo). Por responsabilidad y por un modelo de desarrollo que no dilapide nuestros recursos sino que los emplee de forma que nuestros nietos puedan seguir utilizándolos, urge comenzar a escuchar otras voces. Trabajemos por un Aragón con presente, pero también con futuro.

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